
«En Anadrín aprendí que la verdadera fortaleza no se mide en murallas ni espadas, sino en la unión de su gente y en la sabiduría de sus reyes eternos. Allí, cada festival es un recordatorio de que la vida merece ser celebrada antes de que el mal regrese.»
Descripción general
Reino al que pertenece: Anadrín es un reino independiente, situado en el centro-oeste del continente. Limita con Escandur al norte, Dragónium al sur, Solsítica al este y la zona costera gobernada al oeste. Rodeado de altiplanos, valles y rutas comerciales bien protegidas, es un lugar tranquilo para vivir. Sus regentes gobiernan con sabiduría y prefieren comerciar antes que recurrir a la fuerza; por ello, su ciudad prescinde de murallas.
Tipo de cultura: La arquitectura se compone principalmente de casas bajas de una o dos plantas, con muros de piedra y tejados de pizarra. Las calles adoquinadas forman parte de la decoración urbana, a menudo formando arcos entrelazados o mosaicos de cuadrículas irregulares. Como ciudad comercial, ofrece una amplia variedad de negocios y productos. Dispone de grandes zonas ajardinadas, del tamaño de barrios enteros, donde se celebran festivales enriquecidos por la participación de reinos y ciudades cercanas. La nobleza no puede aprovecharse de las clases sociales inferiores: sus ganancias provienen del comercio, la agricultura y la ganadería. A cambio, reciben rebajas y beneficios en las tasas impuestas por la corona.
Razas predominantes: Predominan los arcanos occidentales, aunque el reino abre sus puertas a cualquier raza. Existen negocios regidos por maderones y diversas variedades de arcanos. El jefe de la guardia real, Girtza, es un mestizo de arcano occidental y oriental.
Monstruos cercanos: Al ser un reino sobre todo comercial, procura mantener sus dominios libres de peligros. Sin embargo, es imposible controlar por completo a las jaurías de aulladores o a las bestias agresivas de escasa inteligencia. En general, Anadrín es considerado uno de los reinos más apacibles para vivir.
Historia breve: El reino se fundó en el pueblo de Anadrín, entonces gobernado por un grupo de nobles. Al finalizar la Guerra del Tiempo, Ámnar Silgran, como hija de los nobles más influyentes, tomó el mando. Se casó con el hijo del Capitán General Draxwell, regente de la ciudad militar de Solstícia, y pronto ambos ganaron popularidad y aceptación entre los vecinos. Gracias a su política de parlamento y comercio, el poblado creció hasta transformarse en una ciudad y, más tarde, gracias a sus alianzas, expandirse en un reino con varios poblados, aldeas y regiones bajo su protección.
«He cruzado muchos reinos, pero ninguno me recibió como Anadrín. Sus reyes, héroes eternos, caminan entre la gente como iguales, y sus festivales convierten cada día en una aventura. Aquí, incluso los viajeros más cansados encuentran un motivo para quedarse.»
Curiosidades
Sus constantes celebraciones se extienden por todo el territorio, uniendo poderosas alianzas con cultura y diversión.
Sus reyes, héroes de antiguas guerras, han obtenido la juventud eterna. Conocen el dolor de perder amigos y familia en la contienda, y por ello procuran que su pueblo disfrute de la vida, pues nadie sabe cuándo puede regresar el mal.
La reina Ámnar Silgran, pertenece a la orden de los Caballeros del dragón de Aduncar.
Es un reinado cercano, donde la familia real interactúa de manera habitual con la gente de la ciudad. No se esconden ni rehúyen la confrontación.
Sí, lo sé: en la web he usado IA para generar imágenes (soy el demonio, lo peor del mundo por alimentar a estas criaturas malvadas y pérfidas). Pero soy diseñador gráfico, y para mí es simplemente otra herramienta, igual que cualquier programa de diseño.
No me da la vida: trabajar, escribir, crear contenido para redes sociales y la web, atender a mi familia… todas esas cosas de la vida adulta. ¿Podría pagar a un ilustrador? Sí, claro. Pero mi salario no es precisamente glorioso, y el extra de cada libro vendido apenas da para un paquete de pipas. Además, la web es gratuita.
Eso sí: en el libro físico no uso IA. Quiero que quien me lea sepa que no solo he escrito cada página robándole horas al sueño, sino que las ilustraciones que aparecen son exactamente la visión que llevo casi treinta años dibujando.






























