
«El mar de Baelius no separa sus islas del mundo. Las protege de él.»
Descripción general
Reino al que pertenece: Baelius es un archipiélago situado en la zona helada del continente, un conjunto de islas dispersas unidas más por la voluntad de sus habitantes que por ningún tratado o estructura política formal. No es un lugar que invite a visitantes: sus mares bravos arrastran a las profundidades a quienes no los respetan, y sus costas no ofrecen bienvenida fácil. Solo llegan quienes realmente lo intentan, y solo se quedan quienes son capaces de entender que en Baelius la naturaleza no se doma, se negocia.
El archipiélago está gobernado desde una fortaleza enclavada en lo alto de una montaña, construida con la misma piedra que la rodea para resistir lo que la rodea. Sin embargo, la montaña continúa por encima del fuerte, recordando a cualquier gobernante que su poder tiene techo, y que ese techo no lo pone ningún hombre. La misma cumbre que ofrece protección puede arrojar al mar a quien olvide dónde está.
Tipo de cultura: Las viviendas de Baelius no son hermosas, son necesarias. Construidas con piedra gruesa y techos bajos, están diseñadas para resistir las granizadas, conservar el calor interior y ceder lo menos posible al viento. La mayoría de la población vive en cuevas acondicionadas o en pequeños poblados dispersos por las islas, alejados de las costas y cercanos a las laderas que ofrecen algo de abrigo. La vida aquí es austera y directa: se valora la resistencia, la autosuficiencia y el conocimiento del entorno por encima de cualquier refinamiento. No hay lugar para la ostentación cuando el frío llama
a la puerta cada noche.
Razas predominantes: Está habitado principalmente por arcanos occidentales y arcanos grises, una convivencia poco habitual en el resto de Terraisk. Los primeros, adaptables y resistentes por naturaleza, encontraron en el archipiélago un desafío a la altura de su espíritu explorador, y con el tiempo construyeron las comunidades que hoy forman el grueso de la población. Los segundos llegaron atraídos por el aislamiento: las cuevas profundas y la escasa luz de Baelius ofrecen a los arcanos grises las condiciones que buscan para sus estudios y sus pactos. Aunque ambas razas coexisten, lo hacen con distancia prudente: los occidentales respetan el poder de los grises, y los grises toleran la presencia de los occidentales siempre que no interfieran en sus asuntos.
Monstruos cercanos: Las profundidades marinas que rodean el archipiélago esconden criaturas que los propios habitantes de Baelius prefieren no nombrar en voz alta. En las costas más expuestas, bestias de las profundidades aprovechan los temporales para acercarse a tierra. En el interior de las islas, las cuevas más remotas albergan criaturas que llevan generaciones sin ver la luz y que han dejado de necesitarla.
Historia breve: Baelius no fue colonizado, fue conquistado palmo a palmo frente a una naturaleza que nunca cedió del todo. Los primeros arcanos occidentales que llegaron al archipiélago lo hicieron empujados por la necesidad o la curiosidad, las dos fuerzas que más lejos han llevado a su raza. Lo que encontraron no era un hogar: era un desafío. Las islas ofrecían recursos suficientes para sobrevivir, pero exigían a cambio una adaptación constante y una humildad que no todas las razas son capaces de mantener frente a la naturaleza.
Con el tiempo, la fortaleza en la cima de la montaña se convirtió en el símbolo del gobierno del archipiélago, no como demostración de poder sobre el territorio, sino como recordatorio de que el poder aquí se ejerce desde dentro de la tormenta, nunca por encima de ella. La llegada posterior de los arcanos grises, atraídos por el aislamiento y la oscuridad de sus cuevas, añadió una capa de tensión silenciosa al archipiélago que nunca ha terminado de resolverse ni de estallar.
«Pensé que el mayor peligro de Baelius era el mar. Luego pasé mi primera noche en una de sus cuevas y entendí que el mar, al menos, te avisa antes de tragarte.»
Curiosidades
En Baelius existe una norma no escrita: nadie pregunta cómo llegaste al archipiélago. Si lo lograste, ya demostraste lo suficiente.
Sus reyes, héroes de antiguas guerras, han obtenido la juventud eterna. Conocen el dolor de perder amigos y familia en la contienda, y por ello procuran que su pueblo disfrute de la vida, pues nadie sabe cuándo puede regresar el mal.
Los arcanos grises que habitan las cuevas más profundas de Baelius son considerados por el resto de habitantes como una señal ambigua: su presencia indica que el lugar tiene algo que merece ser estudiado, pero también que hay cosas en esas profundidades que es mejor no despertar.
Sí, lo sé: en la web he usado IA para generar imágenes (soy el demonio, lo peor del mundo por alimentar a estas criaturas malvadas y pérfidas). Pero soy diseñador gráfico, y para mí es simplemente otra herramienta, igual que cualquier programa de diseño.
No me da la vida: trabajar, escribir, crear contenido para redes sociales y la web, atender a mi familia… todas esas cosas de la vida adulta. ¿Podría pagar a un ilustrador? Sí, claro. Pero mi salario no es precisamente glorioso, y el extra de cada libro vendido apenas da para un paquete de pipas. Además, la web es gratuita.
Eso sí: en el libro físico no uso IA. Quiero que quien me lea sepa que no solo he escrito cada página robándole horas al sueño, sino que las ilustraciones que aparecen son exactamente la visión que llevo casi treinta años dibujando.


















