
«No es que en la Zona Caótica no haya leyes. Es que las leyes que hay son las peores que puedas imaginar, y las cumple todo el mundo.»
Descripción general
Reino al que pertenece: La Zona Caótica no pertenece a ningún reino porque ningún reino ha conseguido nunca reclamarla del todo. Ocupa una extensión enorme del continente, una cicatriz abierta en el mapa de Terraisk donde el orden que caracteriza al resto del mundo simplemente no se aplica. No tiene gobernante, no tiene capital, no tiene fronteras reconocidas más allá de las que el resto de naciones han trazado para marcar hasta dónde no quieren llegar. Lo que hay dentro de esas fronteras es una acumulación de siglos de violencia, magia sin control y voluntades que eligieron el caos sobre cualquier otra alternativa.
Tipo de cultura: Hablar de cultura en la Zona Caótica es hablar de supervivencia organizada en sus formas más brutales. Sus habitantes viven en asentamientos improvisados, cuevas acondicionadas, ciudades que llevan eras en pie pese a todo y ruinas que alguien ocupa porque nadie más las reclama. No hay arquitectura que aspire a la belleza ni urbanismo que busque el orden: lo que se construye aquí se construye para resistir, para intimidar o para esconder. El cielo permanece cubierto de ceniza y tormentas de forma casi constante, una consecuencia acumulada de la actividad volcánica que domina gran parte del territorio y de décadas de magia destructiva que ha alterado el clima de la zona de forma permanente. La luz que llega al suelo es siempre escasa, siempre filtrada, siempre del color equivocado.
La vida aquí no celebra nada salvo la fuerza. Lo que en el resto de Terraisk se resuelve con diplomacia, aquí se resuelve de otra manera, y lo que en otros lugares sería considerado una atrocidad, en la Zona Caótica es simplemente una mañana.
Razas predominantes: No existe una raza que domine la Zona Caótica. Lo que existe es una concentración de los individuos más oscuros, más peligrosos y más desesperados de todas las razas de Terraisk, reunidos no por elección común sino por la simple lógica de que este es el único lugar donde nadie viene a buscarlos. Conviven en una tensión constante que estalla con regularidad, y los asentamientos más estables son aquellos donde alguien con suficiente poder ha conseguido imponer, al menos temporalmente, una jerarquía que el resto respeta por miedo.
Monstruos cercanos: La Zona Caótica no distingue entre habitante y monstruo con la claridad que lo hacen otros territorios. Sus criaturas son las más peligrosas del continente, adaptadas a un entorno que lleva eras seleccionando únicamente lo que sobrevive. Sabuesos infernales, osgos, aulladores y seres corrompidos por la magia residual de siglos de conflicto pueblan sus llanuras volcánicas y sus bosques ennegrecidos. En las zonas más próximas a los volcanes activos habitan criaturas que ningún bestiario del continente ha podido documentar con precisión porque ningún estudioso ha regresado con notas completas.
Historia breve: La Zona Caótica no fue siempre lo que es. Fue el escenario de algunas de las batallas más devastadoras de la historia de Terraisk, conflictos cuya violencia acumulada fue alterando el territorio hasta hacerlo irreconocible. Grandes ejércitos chocaron en sus llanuras, deidades intervinieron en sus volcanes y la magia que se derramó durante esas eras dejó una huella que el tiempo no ha borrado sino consolidado.
El evento que más marcó la zona fue la Guerra del Tiempo, el conflicto librado contra Supra Destrainy, dios del espacio y el tiempo, cuya derrota tuvo lugar en la cima del volcán más grande del territorio. Allí cayó, y allí fue arrojado su cuerpo al interior del volcán, como si la tierra misma tuviera que tragárselo para que la victoria fuera definitiva. Desde entonces ese volcán se conoce como el Monte Destrainy, en honor, o en burla, al dios que en sus entrañas descansa. Fue una de las pocas veces en la historia de Terraisk en que razas distintas unieron fuerzas con un objetivo común, y la victoria no dejó celebración duradera: el territorio donde se libró la batalla quedó tan dañado que nunca se recuperó del todo.
Artemisa, diosa suprema del mal, es la deidad más venerada en la zona, aunque venerar a Artemisa no implica devoción en ningún sentido convencional del término: implica pactos, sacrificios y una relación con el poder divino que otras razas describirían como sometimiento voluntario a algo que no tiene ningún interés en el bienestar de quien reza. Muchos habitantes rinden también culto a Supra Destrainy pese a su muerte, o precisamente por ella, como símbolo de una fuerza que desafió al mundo entero y obligó a una alianza sin precedentes para ser detenida.
«He cruzado la Zona Caótica una vez. El cielo era del color de la ceniza mojada, el suelo olía a azufre y en cada sombra había algo que me miraba sin moverse. Lo más aterrador no fue ninguna de las criaturas que vi. Fue darme cuenta de que todas ellas parecían estar esperando algo y que yo no quería estar allí cuando llegara.»
Curiosidades
El Monte Destrainy es el punto más alto de la Zona Caótica y uno de los volcanes más activos del continente. Los que viven en sus proximidades no lo consideran una amenaza: lo consideran una señal. Cuando entra en erupción, los más supersticiosos interpretan que algo en el equilibrio del mundo ha cambiado. Los que no son supersticiosos simplemente se apartan.
En la Zona Caótica existen ciudades que llevan eras en pie sin que nadie del exterior sepa exactamente quién las gobierna ni cómo han sobrevivido tanto tiempo. Los exploradores que han intentado documentarlas desde una distancia prudente describen estructuras que no corresponden a ninguna arquitectura conocida, como si hubieran sido construidas por alguien que no tenía ningún referente del resto del mundo o que deliberadamente eligió ignorarlos todos.
Las ruinas que salpican el territorio son en muchos casos los restos de los campos de batalla de la Guerra del Tiempo y otros conflictos anteriores. Algunos de esos restos aún conservan magia residual activa, lo suficientemente inestable como para ser peligrosa para quien no sabe leerla y lo suficientemente valiosa como para que haya quien lo intente de todas formas.
Que Supra Destrainy muriera no ha eliminado su culto. Si acaso lo ha intensificado, porque un dios muerto que aun así obligó a todo Terraisk a unirse para detenerlo es, para cierto tipo de mente, más digno de veneración que cualquier deidad que siga viva.
Sí, lo sé: en la web he usado IA para generar imágenes (soy el demonio, lo peor del mundo por alimentar a estas criaturas malvadas y pérfidas). Pero soy diseñador gráfico, y para mí es simplemente otra herramienta, igual que cualquier programa de diseño.
No me da la vida: trabajar, escribir, crear contenido para redes sociales y la web, atender a mi familia… todas esas cosas de la vida adulta. ¿Podría pagar a un ilustrador? Sí, claro. Pero mi salario no es precisamente glorioso, y el extra de cada libro vendido apenas da para un paquete de pipas. Además, la web es gratuita.
Eso sí: en el libro físico no uso IA. Quiero que quien me lea sepa que no solo he escrito cada página robándole horas al sueño, sino que las ilustraciones que aparecen son exactamente la visión que llevo casi treinta años dibujando.






















